sábado, 14 de marzo de 2026

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

15 de marzo de 2026.
Lecturas: Isaías 42:14–21. Efesios 5:8–14. Juan 9:1–41 o Juan 9:1–7, 13–17, 34–39

Por medio de su Palabra del Evangelio, Jesús nos llama de la oscuridad a su luz admirable.

    El Señor se entristece por la ceguera espiritual de su pueblo, pero en su misericordia no los abandona. Refrena su ira y guarda su paz, hasta que les abre los oídos y los ojos para oírlo y verlo. «Por amor a su justicia», magnifica su Palabra y la glorifica en la venida de Cristo Jesús (Isaías 42:21). 

    Jesús convierte «la oscuridad que había delante de ellos en luz» (Isaías 42:16) porque Él es «la luz del mundo» (Juan 9:5). El Hijo de Dios encarnado realiza las obras de su Padre y manifiesta la gloria divina en su propia carne «mientras es de día», hasta aquella noche «cuando nadie puede trabajar» (Juan 9:4). Mediante el lavamiento del agua con su Palabra, abre los ojos de los ciegos y concede descanso a los cansados. 

    Por lo tanto, aunque «antes erais tinieblas», ahora «sois luz en el Señor» (Efesios 5:8). Por nuestro bautismo en Cristo, vivimos en el día eterno de su resurrección, en el cual Él resplandece sobre nosotros. Cada vez que volvemos a caer en la oscuridad del pecado, Él nos llama por medio del Evangelio a «despertar, tú que duermes, y levantarte de entre los muertos» (Efesios 5:14).

sábado, 7 de marzo de 2026

TERCER DOMINGO DE CUARESMA

8 de marzo de 2026.
Lecturas: Éxodo 17:1-7. Romanos 5:1-8. Juan 4:5-26 (27-30, 39-42)


Adoramos al Padre de nuestro Señor Jesucristo en el Espíritu y la Verdad de su Evangelio.


    Aunque el Señor los había sacado de Egipto, «toda la congregación del pueblo de Israel» murmuró contra Él porque «no había agua para que el pueblo bebiera» (Éxodo 17:1). A pesar de sus disputas, el Señor, en su gracia, proveyó para ellos. No hirió al pueblo por sus pecados, sino que, por mano de Moisés, golpeó la roca e hizo brotar agua para el pueblo. 

    De la misma manera, el agua viva brota del costado traspasado de Cristo «alrededor de la hora sexta» (Juan 4:6; 19:14), cuando es levantado en la cruz por los pecados del mundo. Él es “el don de Dios” (Juan 4:10), la fuente de la cual brota el Espíritu Santo y se convierte en su pueblo en “una fuente de agua que salta para vida eterna” (Juan 4:14). 
    Por esta gracia en la que nos encontramos, en paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, adoramos al Padre en espíritu y en verdad (Juan 4:23). Nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado (Romanos 5:2, 5).

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

15 de marzo de 2026. Lecturas: Isaías 42:14–21. Efesios 5:8–14. Juan 9:1–41 o Juan 9:1–7, 13–17, 34–39 Por medio de su Palabra del Evangelio...