1 de febrero de 2026.
Lecturas: Miqueas 6:1-8. 1 Corintios 1:18-31. Mateo 5:1-12
Dios manifiesta su gloria en la humildad y debilidad de Cristo crucificado
El Señor le dice a su pueblo: «Yo os saqué de la tierra de Egipto y os redimí de la casa de servidumbre» (Miqueas 6:4). Por el sacrificio de su amado Hijo, nos redimió de la esclavitud del pecado y la muerte; perdonó nuestras transgresiones con el derramamiento de su sangre.
Su gran misericordia y salvación nos guían a «practicar la justicia, amar la misericordia y humillarnos» ante nuestro Dios (Miqueas 6:8). Nos gloriamos solo en el Señor Jesús encarnado y crucificado. Él es «poder de Dios y sabiduría de Dios» (1 Corintios 1:24).
Él es nuestra vida y salvación, nuestra sabiduría, justicia, santificación y redención (1 Cor. 1:30). Ahora abre su boca y nos enseña su sabiduría. Por su cruz y pasión, el reino de los cielos es nuestro. Recibimos misericordia y estamos satisfechos; vemos a Dios y somos llamados hijos de Dios en Cristo. «Bienaventurados seréis», por tanto, «cuando os insulten, os persigan y pronuncien

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