31 de mayo de 2026.
Lecturas: Génesis 1:1—2:4a. Hechos 2:14a, 22–36. Mateo 28:16–20
El Santo Dios Trino nos recrea a imagen y semejanza de Cristo Jesús
El Santo Dios Trino «creó los cielos y la tierra», y «he aquí que era muy bueno» (Génesis 1:1, 31). Sin embargo, después de que Adán y Eva pecaron y sumieron la buena creación de Dios en la corrupción y la muerte, el Hijo de Dios sería «entregado conforme al plan determinado y la presciencia de Dios» para ser «crucificado y muerto por manos de hombres impíos» (Hechos 2:23).
Así como Jesús «recibió del Padre la promesa del Espíritu Santo» (Hechos 2:33), también resucita a todos los bautizados y derrama el Espíritu sobre ellos mediante la predicación de su Evangelio. Envía a sus apóstoles a «hacer discípulos de todas las naciones», bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que les ha mandado (Mateo 28:19-20).
Mediante este bautismo y esta enseñanza —el Evangelio y los Sacramentos— el santo Dios Trino nos recrea a imagen y semejanza de su Hijo encarnado, Jesús, el Cristo, y he aquí que es «muy bueno» (Génesis 1:31).




