21 de junio de 2026.
Lecturas: Jeremías 20:7–13. Romanos 6:12–23. Mateo 10:5a, 21–33
Liberados del pecado y de la muerte, ahora viven ante Dios en la justicia de Cristo
El resultado del pecado es la muerte, «pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro» (Romanos 6:23). Él los ha liberado de la esclavitud del pecado y los ha llevado «de la muerte a la vida» (Romanos 6:13).
Ya no están bajo la condenación de la Ley, sino que viven «bajo la gracia» (Romanos 6:14). Tal es su valentía frente a «los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma» (Mateo 10:28). Aunque «seréis odiados por todos» y calumniados por el mundo por causa de Cristo (Mateo 10:22, 25), permanecéis bajo el cuidado de vuestro Padre celestial, quien cuenta «hasta los cabellos de vuestra cabeza» y os valora más «que a muchos gorriones» (Mateo 10:30-31).
Por la Palabra de Cristo, os habéis vuelto semejantes a Él, vuestro Maestro y Señor, en quien permanecéis hasta el fin, y «seréis salvos» (Mateo 10:22, 25). Porque Él está con vosotros «como un guerrero temible», que ha vencido a vuestros enemigos (Jeremías 20:11). Por la justicia de la fe, Él libra vuestro corazón, mente, cuerpo y vida «de la mano de los malhechores», y os lleva a la tierra de los vivos (Jeremías 20:12-13).

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