26 de julio de 2026
Lecturas: Deuteronomio 7:6–9. Romanos 8:28–39.Mateo 13:44–52
El Hijo de Dios nos ha redimido para sí mismo con su santa y preciosa sangre
El Señor nuestro Dios nos ha elegido para ser «su especial tesoro», no por fortaleza alguna en nosotros, sino únicamente «porque el SEÑOR nos ama» (Dt. 7:6–8). Él es fiel y «guarda el pacto y la misericordia con los que le aman y guardan sus mandamientos» (Dt. 7:9).
Él nos ha buscado y encontrado con amor, y nos ha conferido un «gran valor» mediante el alto precio que pagó en la cruz (Mt. 13:45–46). En su gozo, nos ha redimido por medio de su cruz y nos ha congregado en su reino mediante el Evangelio. Ahora estamos «escondidos en un campo», cubiertos por la cruz y sujetos a la persecución del mundo (Mt. 13:44), no para destrucción, sino «para ser hechos conformes a la imagen de su Hijo» (Ro. 8:29).Puesto que «somos llamados conforme a su propósito» (Ro. 8:28), y porque Cristo Jesús murió, resucitó y vive para interceder por nosotros «a la diestra de Dios» (Ro. 8:34), no hay nada en toda la creación que pueda separarnos del «amor de Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro» (Ro. 8:39).

No hay comentarios.:
Publicar un comentario